Una expresión pura y contundente de nuestra filosofía: el arte de la guarda prolongada en grandes foudres de roble y el respeto por el terruño antiguo de Luján de Cuyo. Este varietal es un testamento a la longevidad, ofreciendo una estructura profunda y una complejidad aromática que solo el tiempo puede forjar.
Descubrí la singularidad de estas tres añadas destacadas:
WEINERT MALBEC 2019: Concentración y Profundidad (1 bot. x 750)
La cosecha 2019 en Luján de Cuyo se caracterizó por una marcada baja en las precipitaciones históricas. Esta escasez hídrica resultó en un menor rendimiento de las vides, concentrando la energía y los compuestos de las uvas. El resultado es un vino de gran expresión y estructura.
Tras su paciente guarda en toneles, este Malbec revela:
Perfil: Notas intensas de ciruelas y violetas que se complementan con aromas terciarios de tabaco dulce y café, creando una sensación de gran profundidad en boca.
WEINERT MALBEC 2018: Riqueza y Frescura Aromática (1 bot. x 750)
La vendimia 2018 se distinguió por un comienzo cálido que refrescó hacia febrero y marzo. El clima seco garantizó la sanidad de los viñedos, mientras que las temperaturas frescas permitieron una maduración lenta de los taninos y el mantenimiento de una acidez natural óptima.
Tras cuatro años de crianza en foudres, este Malbec de Luján de Cuyo adquiere gran riqueza y frescura en su expresión:
Perfil: Revela notas de frutos negros y violeta, con un elegante y sutil toque de tabaco dulce. Su expresión aromática es rica y su estructura profunda.
WEINERT MALBEC 2015: Elegancia Bordelesa (1 bot. x 750)
La vendimia 2015 fue inusual, marcada por un verano fresco que recordó a un estilo típicamente bordelés. El ciclo resultó en una graduación alcohólica más baja y una fresca elegancia, con taninos excepcionalmente refinados y una estructura de acidez ideal para la guarda.
Este Malbec fue añejado durante seis años en nuestros foudres de roble francés, logrando una complejidad sutil:
Perfil: Notas terciarias de humus y tabaco, combinadas con ciruelas secas y cerezas negras maduras, demostrando una armonía y una textura aterciopelada inconfundibles.
Una invitación a explorar la memoria y el potencial de guarda del Malbec más clásico de Mendoza, añada tras añada.